Mi experiencia con meditación Vipassana en Indonesia

Recuerdo como si fuera ayer acostada en la cama de un hostal en San Francisco, Estados Unidos hablando con mi amigo Samuel, para él eran las 12 de la noche, estaba en Guinea Bissau haciendo una consultoría. Quería desahogarme todo, quería contarle a alguien lo mal que me sentía en ese momento, me había separado de mi novio, una relación de cinco meses donde no pudimos superar nuestros problemas y nos destruimos. El plan era viajar a Asia juntos, los meses en USA habían sido bastante duros, sentía que después de tantas peleas había perdido el brillo y positivismo que me caracterizan, estaba harta de todo. Escuchar las palabras de Samuel fue un bálsamo para mis heridas, él me había recomendado tomar un retiro Vipassana para comenzar esta nueva etapa. Era el tiempo perfecto para hacerlo, necesitaba un cambio de vida y de dejar atrás todos los malos momentos, después de leer brevemente de que se trataba y no darle muchas vueltas a la decisión me inscribí días después en un retiro que encontré en Jakarta- Indonesia.

LA PREPARACIÓN

Entrar a un retiro de meditación Vipassana no es fácil, ya que personas de todo el mundo quieren una plaza. Yo estuve en una lista de espera por dos meses de la que pensé que jamás iba a salir. En ese entonces yo estaba en Filipinas y había decidido renovar mi visa por un mes más ya que había tenido un tiempo espectacular, días después de entregar mi pasaporte en la oficina de migración para la nueva visa recibí un correo electrónico, había sido aceptada en el curso, me costó mucho tomar la decisión, pero al mismo tiempo había estado esperando esta oportunidad con muchas ansias, tres días después hice mi mochila y me fui para Indonesia.

Antes de tomar el  retiro de meditación Vipassana no había leído mucho de la técnica, no quería predisponerme a sentir tal o cual cosa, fui con la mente abierta a que pase lo que tenga que pasar, al fin y al cabo todo es una experiencia. El retiro fue en Bogor una ciudad al este de Jakarta, el centro de meditación se encuentra ubicado en una zona rural en medio de las montañas.  Llegué con una hora de atraso ya que el tráfico me jugó una mala pasada, al entrar a una especie de comedor vi alrededor de 100 personas de todas las nacionalidades, sin perder tiempo empecé a llenar un  formulario de inscripción que una de las voluntarias me entregó, en el que me comprometía a respetar el código de vestimenta y de disciplina, leí toda la información, estuve de acuerdo y firmé.

Código de disciplina

  1. No matar
  2.  No robar
  3. Permanecer en noble silencio
  4. Abstenerse de cualquier actividad sexual
  5. No mentir

Código de vestimenta

  1. La ropa tiene que ser sencilla y holgada. No se permite ropa ajustada como: leggins, faldas, shorts y vestidos cortos.

Todos habían terminado su inscripción, y dos personas repitieron las reglas que estaban en los documentos que firmamos al inicio, en inglés e indonesio. Durante los días del retiro los hombres y mujeres no podían tener ningún tipo de contacto. Cualquier tipo de comunicación con los estudiantes no estaba permitida. Además estaba prohibido llevar cámaras, libros, instrumentos musicales, cuadernos, etc, cualquier cosa que pueda distraerte. Solo se puede hablar en dos situaciones:

1.  Si tienes un problema logístico puedes solucionarlo con los managers del centro un hombre y una mujer para cada uno de los géneros.

2. También puedes hablar con el profesor si tienes alguna duda con la técnica, en los horarios establecidos y un máximo de cinco minutos.

LA BIENVENIDA

El noble silencio empezó ese mismo después de las explicaciones, mientras escuchaba a los managers dar las instrucciones,  algunas dudas y preocupaciones vinieron a mi cabeza pero la que más me agobiaba en ese momento fue: ¿Cómo me voy a levantar a las 4:00 am? Había entregado mi celular en la entrada y no tenía una alarma. Al finalizar las instrucciones subimos al Hall, el lugar donde se realiza la meditación y donde pasas la mayor parte del día, a cada uno de los asistentes se nos asignó un puesto, las personas que querían escuchar las instrucciones en su lengua materna estaban ubicados en la parte trasera donde podían conectar auriculares, yo decidí escucharlo en español. Después de una pequeña meditación era hora de dormir, yo había dejado mis cosas en las escaleras porque no me había dado tiempo de dejarlas en habitación, cuando entre al cuarto que me habían asignado, este tenía 4 camas, pero en la que a mi me había tocado alguien estaba acostada, tan solo 2 horas después de llegar tenía ya mi primer desafío ¿Cómo le explico a la chica que esa cama es mía?, le mostré mi llavero con el número de cama, nos miramos y sin hablar fuimos donde la manager, ella le contó el problema, a la final ella se quedó en ese lugar y a mi me asignaron un nuevo cuarto, una de las voluntarias me llevó al bloque B, mi nueva habitación era la número 3, pero está tenía solo una cama, me cambié y me dormí, aún tenía el cansancio acumulado del viaje.

Mi habitación durante los 10 días del retiro de meditación.

DÍA 1: MEDITANDO

Escuché una campana que sonó 10 veces, el día había empezado, me levanté, me bañé para quitarme el sueño, me alisté rápido; me sentía como niña en su primer día de clases, a las 4h20am estaba sentada en el el lugar que se me había sido asignado para meditar. Me coloqué los audífonos y una voz pregrabada decía “concentra tu atención en tu nariz, siente tu respiración tal y como entra, tal y como sale” ¿Eso era todo?, Cerré mis ojos durante una hora que fue la más larga de mi vida, cambié muchas veces de posición, empecé a sentir mucho dolor en mi espalda, abrí mis ojos, me paré y me fui al cuarto. Una hora y media después la campana sonó nuevamente, era la hora del desayuno, todos fuimos a comer, teníamos también un espacio asignado para cada persona en el comedor, la comida estaba exquisita y me ayudó a distraerme un poco.

Durante la tarde y la noche las cosas no cambiaron mucho y el dolor fue más intenso en la espalda, una y otra vez me preguntaba si había tomado la decisión correcta ¿Voy a poder meditar 10 horas diarias? Mi mente me decía: aún estamos a tiempo para hacer nuestras maletas e irnos y yo estaba de acuerdo con ella. A las 19h15 tuvimos nuestro primer discurso, al ponerme los audífonos escuche la misma voz que nos había dado las instrucciones en la mañana, era S.N Goenka, el fundador de todos los centros Dhamma alrededor del mundo, quien había grabado estas cintas para mantener la enseñanza tal y como a él se la habían transmitido, falleció en el 2013. Escuchar sus palabras fue como escuchar a un amigo cuando tienes un problema, tan acertadas… tan serenas, nos dijo que el primer día es uno de los más duros pero que tenemos que confiar en la técnica, Goenka define al Vipassana como una operación a nuestra mente sin anestesia, que va a doler, pero que cuando termine nos sentiremos mucho mejor, era exactamente lo que yo sentía en ese momento. Una de las frases que jamás olvidaré en mi vida y que la escuche esa noche también es: “nuestra mente es un caballo salvaje o un elefante, que hace lo que quiere, pero en estos días vamos aprender como dominarla” la mía era más bien como un tiranosaurio rex, yo era incapaz de controlarla. Esa noche pasé pensando en cada una de las palabras del discurso, yo había tomado la decisión de ir sin presión de nadie, quería un cambio, pero tenía que esforzarme.

DÍA 2: ESCLAVOS DE LA MENTE

Amanecí con dolor de estómago, tenía mucha hambre, la última comida es servida a las 5:00 pm y es solo una fruta, además tenía un fuerte dolor de espalda, a las 4h20am nuevamente estaba sentada en mi puesto de meditación, esta vez había tomado algunas almohadas para utilizarlas de apoyo. Cerré mis ojos e intenté concentrarme en mi respiración, pero mi mente no me dejaba en paz… no pude concentrarme… me levanté y me fui al cuarto, quería llorar, tenía hambre, dolor en el cuerpo y estaba en el día 2 ¿Cómo iba a lograr hacer esto nueve días más? Tenía que meditar 10  días, cuatro veces diarias durante 10 horas. En el retiro mi mente y yo fuimos dos individuos distintos, en esos días entendí que somos esclavos de la mente, como había dicho Goenka, ese día tuvimos una seria conversación.

Yo: Porque no te concentras, tienes que obedecerme, cierro mis ojos y ahí estas tú tratando de distraerme ¿Por qué? (furiosa, casi casi gritando)

Ella: Yo no quiero estar aquí, me quiero ir

Yo: Sabes que esto nos va hacer bien a las dos, sabes que no sé quien soy, que quiero comenzar de nuevo,  que este viaje es mi sueño de toda la vida y quiero comenzarlo bien, tienes que ayudarme (en todo suplicante y a punto de llorar)

Ella: Con una risita irónica y perversa, jamás voy a dejarme domesticar, yo hago lo que quiero, que te quede claro, ok.

No le había conmovido ni un ápice mi petición.

Estaba perdida… me había peleado con mi mente. ¿Qué iba a hacer? ¿Cómo iba a salir de está? Durante la tarde cerré mis ojos traté de concentrarme en mi respiración pero venían a mi toda clase de recuerdos desde la infancia, momentos tristes, felices, la vez que me había peleado con mi amiga en el jardín de infantes cuando tenía cinco años, mi graduación del colegio, mi trabajo, pensé de todo lo que no había pensando en mi vida, simplemente no lograba enfocarme, al tercer día  decidí hablar con el profesor, le expliqué que no me puedo concentrar, que cada vez que intento hacerlo mi mente me distrae, hablaba con él de manera desesperada… su respuesta de una manera super serena fue: “tienes que sentir tu respiración tal y como entra, tal y como sale” ¿Esa era la respuesta?, ese consejo no me ayudaba en lo más mínimo… me pare y me fui molesta a mi cuarto.

EL PROGRESO

Con los días  y llena de perseverancia poco a poco fue viendo mi progreso… era lento como una tortuga pero se movía, empecé a concentrarme, primero 10 minutos. Algunas meditaciones podíamos hacerlas en nuestros cuartos por la cantidad de horas que eran, cuando iba los primeros días me acostaba, meditaba unos minutos y me dormía. Los días siguientes cuando empecé a ver mi progreso meditaba en mi cuarto sentaba en el suelo, ponía mi espalda contra mi pared, dejaba abierta la puerta, la vergüenza de que las otras personas me vean dormir era la que me mantenía despierta intentado meditar. El cuarto día una voz interior salió dentro de mi y me dijo:  “sé que no estás dando el 100% en tu práctica, tú puedes dar más, sé que es difícil.. pero tú lo puedes hacer mejor, esa tarde por primera vez puede meditar una hora completa sin cambiar de posición totalmente enfocada, al abrir mis ojos sentí un brillo a mi alrededor, me sentí muy bien y tranquila, finalmente mi mente me había dado tregua.

Mi hora favorita eran en las noches cuando escuchaba a Goenka a esa actividad la llame “La hora con Dios” esa era la que me ayudaba a despejar mi mente y descansar después de todas las horas de meditación, cada una de sus palabras estaban llenas de sabiduría, era como una develación de la verdad de todos los secretos del universo, encontré respuestas a preguntas que me había hecho hace muchos años, un día nos contó que Vipassana fue la técnica con la que Buda había llegado a la iluminación y que nosotros estamos haciendo exactamente lo mismo que él hizo, por un momento pensé que yo podría ser monja y que podría alcanzar la iluminación al igual que Buda, pero esa idea duró solo segundos en mi cabeza. Para ese entonces practicaba la meditación con mucha devoción, el estado que me daba una buena meditación era un contacto con lo divino, así que cada día le ponía más empeño, aunque siempre pensé que 10 horas eran bastante tiempo. Pero cada día daba más y más.

Mensaje escrito de una de las voluntarias con una indicación para mi.

DÍA 6: LA RECAÍDA

Cada día avanzábamos más con la técnica y llegábamos más profundo, el día 6 empecé a meditar como de costumbre pero cada vez que cerraba mis ojos y venían a mi toda clase de recuerdos durante la meditación, estuve muy distraída, en la noche las cosas fueron peor, cerraba mis ojos y venían a mi mente una serie de recuerdos horribles, no dormí ni 20 minutos, tenía miedo cerrar mis ojos, mi mente se volvió loca, pasé llorando toda la noche, agradecí que me dieran un cuarto sola así no despertarían a nadie mis quejidos, como hubiera deseado encontrar un botón de off en mi cabeza.

ENCONTRANDO LA PAZ

Disfrutaba mucho de mis momentos libres no extrañaba el poder hablar, de hecho me enamoré de la tranquilidad que me daba el silencio, todas las personas vivíamos en el centro una vida extremadamente sencilla, me di cuenta que las preocupaciones, dudas y miedos habían desaparecido, la técnica había trabajado hasta lo más profundo en mi ser, lo único que sentía era amor, había perdonado a todos los que me habían hecho daño en algún momento de mi vida. Disfrutaba mucho de meditar, cada experiencia era diferente, cada día iba conociéndome más y más. Todos los días caminaba por todo el centro de meditación, me acostaba en el escalón número 10 cerca de las residencias de los estudiantes antiguos (personas que habían tomado más de un retiro) y veía el cielo, también amaba lavar mi ropa, lástima que lo único que tenía que lavar era mis interiores, me hubiera encantado lavar esos días toneladas de ropa, me sentaba en el suelo, ponía agua en un balde con detergente y jugaba con la espuma, sumergía mis prendas y refregaba hasta que queden limpias, luego las exprimía y colgaba en el tendedero, también iba monitoreando el tiempo de secado, me encantaba.

Este tipo de letreros se encontraban en todo el centro de meditación que te recordaban que debías permanecer en silencio.

Mi relación con la comida también había cambiado, día tras día mis papilas gustativas se afinaban más, cerraba mis ojos e intentaba adivinar cada uno de los ingredientes, para ser sincera era bastante difícil porque habían muchos sabores nuevos, comía bastante lento disfrutando cada una de las cucharadas que entraban en mi boca.  Un día estaba comiendo con los ojos cerrados cuando de repente salto de mi boca un pedazo de piña a la cabeza de mi compañera de mesa, quería reírme , ella también, pero nos contuvimos y volvimos a concentrarnos en nuestra comida.

DÍA 9: EL FIN DEL NOBLE SILENCIO

El día nueve por la tarde se terminó el noble silencio, fue raro escuchar voces, el centro se llenó de ruido, era una preparación para que cuando salgamos al mundo real no entremos en shock con todos los sonidos externos, tuvimos la oportunidad de hablar y de tener contacto hombres y mujeres, eso sí en los horarios permitidos y solamente en el comedor, pero hasta el último día nuestras horas de meditación las mismas. Todos de alguna manera éramos muy íntimos porque nos habíamos acompañado en un proceso intenso.

Parte de la promoción de meditadores Vipassana febrero 2018. Jakarta – Indonesia

EL APRENDIZAJE

Vipassana transformó mi vida de muchas formas, siento un inmenso cariño por Goenka, aunque nunca lo conocí pero muchas de sus palabras quedaron grabadas en lo más profundo de mi corazón y no se van a borrar jamás, un enorme agradecimiento a los voluntarios  que a través de su trabajo desinteresado hacen que esta práctica continúe, este es un regalo que nos da la vida para ser mejores seres humanos. No quiero hablar mucho de la técnica porque muchos de ustedes seguramente después de leer este post tendrán interés de tomarlo, cada uno lo vive de una manera distinta, así que permítanse experimentar sus propias sensaciones, muchos también se preguntarán el precio y la respuesta es NADA, al terminar el curso puedes dejar una donación… pero si no tienes no pasa nada, puedes donar tu trabajo y servir como voluntario en los próximos retiros, esto es lo que lo hace tan especial, no hay ningún tipo de interés más que el de construir un mejor mundo a través de la práctica constante de la meditación.

 

¿CÓMO PARTICIPAR?

Aunque no lo creas hay centros alrededor de todo el mundo, es probable que tengas uno en tu país. Revisa el siguiente link: Directorio Centro Dhamma

 

 

Autor
Hola, mi nombre es Nicole, una de las cosas que más me apasiona es escribir, espero disfrutes de mis historias. Gracias por visitar mi blog.

Comentarios 4

  1. Reinhold
    Reply

    Tu relato me trajo muchos recuerdos de cuando yo tomé el retiro hace año y medio en México, fue una de las experiencias mas duras y transformadoras de mi vida, me ayudó a quitarme muchos programas que traía en la mente que no me permitían seguir mis sueños, uno de los cuales era conocer la India, regrese hace quince días después de un viaje de cuatro meses por India y Tailandia, y estoy seguro que si no hubiera tomado ese retiro, todavía seguiría esperando el momento ideal para hacer este viaje.

    28 mayo, 2018
    • Nicole Bonilla Yong
      Reply

      Muchas gracias por tu mensaje, como tú dices una de las experiencias más difíciles pero transformadoras de nuestras vidas. Siento que si todos hiciéramos un Vipassana en nuestras vidas, viviríamos en un mejor lugar.

      18 junio, 2018
  2. Karol
    Reply

    Genial. No sabía que en Colombia también hay un VIpassana…ya me voy a agendar. Gracias.

    28 mayo, 2018
    • Nicole Bonilla Yong
      Reply

      No pierdas la oportunidad, te va a encantar.

      18 junio, 2018

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