Historias de mujeres que recorren el mundo solas

Mi decisión de viajar comenzó hace muchos años, pero cuando realmente me decidí a hacerlo fue a comienzos del 2017. Mi sueño siempre fue hacerlo sola, desde mi punto de vista el camino podía darme las respuestas necesarias que quería para mi vida, no era completamente feliz, sentía que me faltaba algo. Tomar la decisión no fue fácil, pero un día entendí que quiero recorrer el mundo siendo joven, que no quería conformarme con ver documentales de viajes o no parar de leer mis blogs favoritos, que quiero ser yo quien mire los paisajes y así fue como empecé con toda la planificación.

Uno de los problemas con los que me enfrenté fue que desde pequeña yo fui una persona que siempre quiso ser la mejor en todo, la mejor estudiante, la mejor en el trabajo, quería ser una persona exitosa, de esos estereotipos que la sociedad te vende, quería comprarme un carro, luego un departamento y tener una deuda de 30 años para poder pagarlo. Cuando pensé en viajar tenía pánico a tirar a la basura todo “mi éxito profesional” por el que había trabajado durante 8 años incansablemente, lo pensé tanto, estábamos pasando por una crisis económica en mi país y yo tenía el  privilegio de tener un buen trabajo y hacer algo que me gustaba.  Un día decidí dejar de cargar todas esas culpas y me saqué la idea de qué iba a ser de mi vida cuando regrese nuevamente a mi país, de cómo iba a encontrar un nuevo trabajo o cómo iba a volver a comprar todos los electrodomésticos y muebles que había vendido, dejé por un momento de pensar en el futuro.

Cinco meses de estar viajando sola, me ha permitido conocerme más que en 26 años, también he entendido que la felicidad no está en la cantidad de cosas físicas que tengas, carros, casas, dinero, entendí también que viajar se puede convertir en un estilo de vida y que cada vez más personas se animan a hacerlo. Ahora vivo cada día como si fuera el último de mi vida, y si me muero me voy a morir feliz.

Lo que ha hecho tan especial este viaje ha sido la sororidad palabra que tanto me encanta y que la descubrí hace unos años, en este viaje he estado rodeada de mujeres que me han tendido su mano, que me han dado su cariño, que me han enseñado, he desarrollado mi parte más femenina, me he vuelto más sensible. Cada vez que un hombre me pregunta que por qué no estoy casada o no tengo novio, cuestionamientos que a veces me cansan escucharlos porque me los hacen con mucha frecuencia les respondo, que no quiero cumplir un rol que la sociedad nos asigna a las mujeres, que no me siento lista, y que no tengo miedo a estar sola, cuando un hombre me silva o me dice algo en la calle  también lo enfrento sin miedo y con mucha determinación preguntándole por qué hace eso, le digo que me incomoda y me hace sentir mal. Me siento segura de viajar sola y no por ser mujer me siento en desventaja. Así que si estás pensando en hacerlo también no lo dudes, las mujeres viajeras estamos aquí para ayudarnos y cuidarnos.

A continuación quiero presentarles a tres extraordinarias mujeres que cómo yo viajan solas también:

Elizabeth Kony

Kony a sus 84 años de edad en el mercado de Cameron Highlands en Malasia recogiendo la comida, parte de las tareas de su voluntariado.

Elizabeth la conocí en el hostal de Cameron Highlands, una mujer del norte de Inglaterra, a sus 84 años de edad tiene la vitalidad de una persona de 20, el secreto creo yo que ha sido 60 años de una vida de viajes. Comenzó su primer viaje al exterior cuando sólo tenía 24 años, se fue a estudiar francés en Francia y jamás retorno a su país, ha vivido en los cinco continentes y cuando le pregunto el número de países que ha conocido ella me dice que perdió la cuenta pero que han sido muchos.  Ella viaja sola y jamás se casó. La forma en la que ha financiado sus viajes todos estos años han sido de muchas maneras, profesora de ingles, profesora de francés, niñera, modelo, trabajadora social y mucha otros clases de trabajo.

 Ella está dos meses en Malasia (una de las muchas veces que ha visitado este país) y en Cameron Highlands conoce a muchas personas, un día fuimos a desayunar juntas y ella se sabía los nombres de muchas personas, así que de local en local me fue presentando a sus amistades. Se levanta muy temprano, sale a caminar, luego vuelve al hostal para leer o escribir, luego se va a desayunar fuera, pero rumbo al restaurant donde come, pasa por el mercado donde todos la conocen, ahí toma los restos de pollo y pescado para hacer la comida a unos perros que cuida de manera voluntaria y los saca a pasear también, todo esto por puro entretenimiento.

Cuando le pregunté a Elizabeth si era feliz, ella lo dudo por un momento y me dijo que lo única preocupación que tiene es que no sabe si va a poder cargar su mochila de 12 kilos al hombro cuando tenga 90, porque aunque no lo crean no viaja con maleta de llantas, se hospeda en hostales y come en puestos de la calle, sus viajes son de bajo presupuesto. Elizabeth es un libro viviente de historias y consejos, 60 años de viaje no han sido en vano, una mujer que debería convertirse en inspiración para muchas.

Paola Olivera

Paola es una uruguaya de 34 años que renunció a su trabajo, vendió sus pertenencias para ser nómada. No era feliz con la vida que tenía, aunque para la sociedad estándar en Uruguay ella tenía una vida perfecta, casada, con una profesión y un buen trabajo, pero Paola no se sentía llena. Un día había entendido que por lo que había trabajado todos esos años era para alcanzar el camino del éxito más no el de su felicidad, así que hizo una lista de las cosas que tenía en su vida en ese momento y con un proceso que duró un par de años, empezó a eliminar una a una para ver si generaba un cambio en ella. Comenzó por su divorcio, pero eso no era suficiente, seguía habiendo un vacío, los pequeños viajes que había hecho en esa temporada de cambios hacían que ella se sienta feliz y tranquila, que se olvide de todo, que se reconecte con su esencia, aunque sólo podía hacerlo en las vacaciones de su trabajo, un mes cada año, pero para ella no era suficiente, así que un día decidió dejar todo para viajar de manera permanente. Una de las cosas que más le preocupaba de ésta decisión era el dinero, pero no permitió que eso sea una limitante, así que decidió abrir un website llamado escuelainspiracion.com que le permitía mantenerse en contacto con su profesión y trabajar de manera online, ahora con ésta plataforma financia parte de su viaje. Paola comenzó ésta gran aventura en Asia, en el cual lleva un año y 12 países conocidos, le pregunté si es feliz y ella me dice SI, porque tiene  muchas oportunidades de vivir el presente, de aprender, de amar, todo esto con una gran sonrisa y un brillo en sus ojos.

Paola opina que las mujeres tenemos privilegios al viajar solas ya que nuestra parte femenina hace que podamos tener conexiones más fuertes desde la emotividad, ella no ha tenido hasta el momento una mala experiencia en su viaje, pero si muchos buenos recuerdos que hacen que no quiera parar, su próximo destino es Irán, ella está emocionada de continuar su viaje y de haber encontrado en esta forma de vida el camino para su felicidad. 

Virginia Parodi

Virginia tiene 34 años y es uruguaya. Desde pequeña ella quiso ser una versión mejorada de sus padres, casarse,  tener hijos, una casa y todas las cosas que la sociedad nos vende desde el día de nuestro nacimiento. Virginia había terminado una relación con su pareja con la que compartió algunos años y sentía que a sus 33 años había fracasado porque no había podido formar una familia. Tiempo después conoció en Uruguay a un viajero brasileño que le contó que viajaba alrededor del mundo, y que ella también podía hacerlo si quería, abrió una puerta desconocida para ella que hasta el momento solo había realizado viajes cortos, pero al mismo tiempo pensaba ¿Para qué?, tenía un buen trabajo como servidora publica, un carro y una casa linda ¿Cómo podía dejar todo para irse de viaje?, pensaba que ese tipo de vida no era para ella, que si se iba, iba a perder todo por lo que había trabajado toda su vida, fue un momento de enfrentarse a algo que nunca se había cuestionado. Luego entendió que no tenía nada que la atara a su país, pareja ni hijos, que toda su vida había estado pensando como vivir bien los últimos días de su vida más no como ser feliz en el presente, así que decidió tomar sus ahorros que había tenido para construir un área social la terraza de su casa y viajar el mundo, fue una decisión muy rápida, ella me dice “fue como un dominó, una cosa iba desatando otra” y empezó a ver la vida de otra forma. Se libero de todos sus miedos cómo el de no hablar inglés y que ese no sea una barrera.

Hasta el día de hoy ella lleva 11 meses viajando y 14 países recorridos en Europa, África y Asia. Virginia es una persona que sonríe mucho, con un muy buen sentido del humor, y que no tiene miedo a volver a Uruguay y enfrentarse a la realidad, este viaje le han dado los aprendizajes necesarios para vivir otro tipo de vida.

Autor
Hola, mi nombre es Nicole, una de las cosas que más me apasiona es escribir, espero disfrutes de mis historias. Gracias por visitar mi blog.

Comentarios 2

  1. Laura Pablo
    Reply

    Grande, me enamoró Elizabeth!!!

    4 octubre, 2018
    • Nicole Bonilla Yong
      Reply

      Si es una persona bella, llena de energía y feliz!

      8 octubre, 2018

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